Cuando vas a arrendar un inmueble, existe una variable clave para la correcta toma de la decisión. ¿Cuál es el respaldo que tienes ante el incumplimiento de pago por parte del inquilino?
Cuando eliges una inmobiliaria para administrar tu inmueble, se hace necesario validar y garantizar el aliado financiero que realmente usa la inmobiliaria pues hace una gran diferencia. En el mercado se observa similar la oferta, pero ten cuidado porque existen diferencias fundamentales entre aseguradoras y afianzadoras que es importante comprender.
Una de las responsabilidades mas importantes que debe tomar la inmobiliaria es escoger la mejor compañía de garantías (aseguradora o afianzadora), su aliado financiero, que le permitirá cumplir a cabalidad ante cualquier dificultad que enfrente el inquilino o la economía en general. En el mercado colombiano existen mas de 24 empresas que ofrecen el servicio, pero con grandes diferencias.
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¿Qué es una Aseguradora?
Una aseguradora es una entidad que asume riesgos a cambio del pago de una prima, formalizando esta garantía mediante un contrato de seguro. En Colombia, estas entidades están reguladas por la Superintendencia Financiera, lo que garantiza su solvencia y capacidad de respuesta. Además, cuentan con el respaldo de reaseguradoras, fortaleciendo aún más su capacidad para hacer frente a eventualidades.
Las aseguradoras no solo cubren el incumplimiento del canon de arrendamiento, sino que también podrían incluir coberturas adicionales para el contrato de arrendamiento o el inmueble como tal, así:
- Pago de cuotas de administración.
- Reparación de daños al inmueble causados por arrendatarios o eventos externos.
- Asistencia técnica 24/7.
Las afianzadoras, por otro lado, otorgan fianzas o pólizas de cumplimiento, actuando como garantes en caso de que el arrendatario incumpla con el pago del canon de arrendamiento. Sin embargo, esta opción está lejos de ser ideal.
Además, las afianzadoras no están sujetas a la misma supervisión rigurosa que las aseguradoras. Esto significa que su capacidad de respuesta y solvencia no están garantizadas al mismo nivel, lo que puede resultar en demoras o incluso en la imposibilidad de cobrar la garantía en caso de incumplimiento. En otras palabras, confiar en una afianzadora es asumir un riesgo innecesario que podría costarte caro. Las afianzadoras no solo ofrecen una protección limitada, sino que también presentan varios inconvenientes que las convierten en una opción poco recomendable:
- Falta de Regulación Estricta: Las afianzadoras no están sometidas al mismo nivel de supervisión que las aseguradoras. Esto significa que su solvencia y capacidad de respuesta no están garantizadas, lo que puede resultar en problemas a la hora de reclamar la garantía.
- Riesgo de Incumplimiento: Al no contar con el respaldo de reaseguradoras, las afianzadoras pueden enfrentar dificultades para cumplir con sus obligaciones en caso de incumplimiento masivo o situaciones económicas adversas.
- Cobertura Limitada: A diferencia de las aseguradoras, las afianzadoras solo garantizan el pago del canon de arrendamiento. Esto deja al propietario desprotegido frente a daños al inmueble, emergencias técnicas o situaciones de inhabitabilidad.
- Costo Similar, Protección Inferior: En muchos casos, el costo de contratar una afianzadora es similar al de una aseguradora. Sin embargo, la protección que ofrece es significativamente menor, lo que la convierte en una opción poco rentable y arriesgada.
Proteger un inmueble arrendado es una decisión que no debe tomarse a la ligera. Optar por una afianzadora es asumir un riesgo innecesario que podría poner en peligro tu inversión. Las afianzadoras ofrecen una protección limitada, no están sujetas a la misma supervisión rigurosa que las aseguradoras y pueden resultar en demoras o incumplimientos a la hora de cobrar la garantía.
En cambio, las aseguradoras ofrecen una protección integral, están reguladas por la Superintendencia Financiera y cuentan con el respaldo de reaseguradoras. Esto garantiza su solvencia y capacidad de respuesta, brindándote la tranquilidad de saber que tu inmueble está en las mejores manos. No te conformes con una protección limitada y riesgosa. Exige a tu inmobiliaria la seguridad y la tranquilidad que solo una aseguradora puede ofrecer. Tu inversión y tu tranquilidad valen mucho más que el riesgo de confiar en una afianzadora.